por LUIS HERNÁNDEZ SERRANO
foto Pascual Di Celmo
La Habana, 22 de diciembre del 2008
Giustino Di Celmo —padre del joven italiano Fabio Di Celmo, asesinado por una bomba de la CIA en el Hotel Copacabana, el 4 de septiembre de 1997— cumple este 24 de diciembre, 88 años lúcidos y creadores, y accedió a entregar al sitio que lleva el nombre de su hijo una foto suya inédita, de la que nos habla ahora.
«La guardé con mucho celo durante 78 años y no pensé nunca que nadie se ocupara de ella, y mucho menos en uno de mis cumpleaños», comentó.
Hoy licenciado en Sociología y doctor en Ciencias Políticas de La Universidad de La Habana, Giustino recuerda claramente la circunstancia en que se captó esa imagen donde aparece con dos de sus hermanitos en el parque de su ciudad natal, Salerno, al sur de Italia.
«Mi pobre madre no sabía qué ropa ponernos, porque hacía frío en aquella ocasión y tuvo que hacer un sacrificio enorme para poder comprarnos un sobre todo para cada uno de nosotros», evocó.
«Yo soy el más serio y, simbólicamente, el de la extrema izquierda: ni al centro, ni a la extrema derecha, he preferido siempre el bando más radical», dijo riéndose. «Inmediatamente a mi lado —aclara— está Pablo y el otro es Doménico, al que llamábamos «Mimo».
La foto fue tomada por su padre, en 1930, y en ese instante Giustino tenía diez años; Doménico, ocho y Pablo, seis.
«Mi mamá, nacida en 1899, en Salerno, se llamaba Juanita y sus padres, mis abuelos, Doménico Parroquia y Teresa Picariello. Mi papá, Pascual, nacido en Nápoles, cinco años antes que mi progenitora, era hijo de Doménico Di Celmo y de Giustina Paoluchi».
Los hijos de Juanita y Pascual eran nueve: ocho varones y una hembra. En orden de nacimiento, se desglosan así: Giustino, 1920; Doménico, 1922; Pablo, 1924; Nino, 1926; Dante, 1928; Virgilio, 1930: Ángelo, 1932; Tonino, 1934 y María, 1940. (De ellos quedan vivos Giustino, Pablo, Virgilio, Tonino, Ángelo y María).
«Tal vez algunos se asombren de la fecha en que nació mi hermana María, y es que mis padres buscaban afanosamente la niña, después de tantos varones. Recuerdo que ella me fue a ver al curso militar que yo recibía en Kasale Monferrato, y a mis compañeros les llamó la atención que yo tuviera 20 años y mi madre estuviera embarazada.
Algunos en broma me dijeron que por nuestra gran diferencia de edad, cuando yo sacara a pasear a mi hermanito, todo el mundo iba a pensar que en realidad era mi hijo», contó, riéndose.
«Cumplo 88 con el espíritu, el entusiasmo y el brío de un adolescente. Resido en Cuba porque fue aquí donde perdí a Fabio, el más pequeño de mis hijos, el único nacido en Italia, en 1965. Los otros son Tiziana y Livio, ella de 52 años y él de 50, nacidos en Argentina, en 1956 y 1958, respectivamente. Me siento en La Habana como si Fabio me acompañara todavía. Por eso me quedé en Cuba y aquí me moriré».