Por LUIS HERNÁNDEZ SERRANO
Antonio Guerrero, uno de nuestros cinco héroes encarcelados en Estados Unidos, envió unas líneas a Giustino Di Celmo, padre de Fabio — el joven italiano asesinado por orden de la CIA el 4 de septiembre de 1997— quien las ha respondido de modo singular.
Esto es lo escrito por el héroe a Giustino: «¡Feliz Año 2009! ¡Viva la Revolución! De gran aliento me son siempre sus líneas llenas de hermandad y espíritu de lucha y de justicia.
En nombre de los 5, a Usted y a su familia les deseo salud y felicidad en el venidero año que será de grandes desafíos y de nuevas victorias. Un fuerte abrazo, Antonio Guerrero R.».
Reproducimos ahora la carta abierta que Giustino nos ha dictado, en respuesta al heroico remitente encarcelado:
«Querido hermano:
En ti saludo también a los cuatro héroes que se mantienen firmes tras las prisiones del imperialismo, convencidos de esa gran injusticia.
Te escribo y recuerdo haber conocido en carne propia, con 24 años, un encierro determinado por la sentencia de un fiscal inglés y un juez norteamericano, en mi ciudad de Nápoles, en 1944, por haber violado el toque de queda de los ocupantes de mi país, en la II Guerra Mundial.
Me condenaron a siete años de cárcel y cumplí solo dos, gracias al secretario general del Partido Comunista italiano, Palmiro Togliatti, nombrado entonces Ministro de Justicia del primer gobierno de mi patria, al concluir la contienda bélica.
Leí con sumo agrado tu mensaje, acompañado de la bella pintura tuya del Tocororo, el ave representativa de esta Isla que me acoge como nacido en ella. Posada sobre una rama en el bosque libre de Cuba, es un hermoso símbolo con el que no puedes negar que eres igualmente un poeta del pincel.
Te deseo lo mejor del universo, que sería la libertad, y lo mismo a los otros héroes, y muchas felicidades para vuestras familias en el nuevo año.
En estas horas precisamente termina una pesadilla en el mundo, y ojalá que no comience otra igual. Todo el planeta está sediento de justicia, de paz, de amor, de tranquilidad, de pureza ambiental, de trabajo, de salud, de educación, de techo, de alimento, y ya se sabe bien quiénes son los principales culpables de que esto sea así.
Pero a la vez algo grandioso y excepcional está ocurriendo en la América que José Martí —para diferenciarla de la anglosajona— llamó «Nuestra», y que Simón Bolívar soñó también. ¡Es la unidad! Hablo de la integración gradual que se va forjando en los países latinoamericanos y la inclusión de Cuba en el Grupo de Río, síntoma de que los tiempos están cambiando a favor de los humildes.
El primer rayo de sol de los próximos días debería caer
sobre la oscuridad tendida a la injusticia monstruosa del encarcelamiento de ustedes, que ya va siendo protesta mayoritaria de los pueblos.
Pido el castigo que merecen los culpables de genocidio y de terrorismo, en particular que la ley caiga con fuerza sobre los que provocaron la muerte de 3 478 personas por acciones terroristas contra Cuba, entre ellos mi hijo más pequeño, Fabio Di Celmo.
Mil gracias por tu estimulante mensaje. Me llega cuando acabo de cumplir 88 años. Aunque no se puede ser muy feliz estando preso injustamente, te deseo felicidad en este 2009, extensiva a tus hermanos de noble lucha y crueles barrotes. Los admira y aprecia, Giustino Di Celmo».