Letra y música de Manuel Argudín
Lejos de Génova y al sur del horizonte
sin sospecharlo, sin esperarlo
lanzó su flecha envenenada el viento norte
con el oficio, de su misión fatal.
lejos del suelo donde diste el primer paso
la muerte absurda te alzó en sus brazos
arrebatándote el suspiro y la sonrisa
brutal y urgente,
ciega de prisa.
Duerme,
sobre el jardín donde reposa la razón
de tantas cosas que te salvan de perderte
bajo las ruinas polvorientas de un final
sin más historia y sin más gloria
que una flor en la pared.
Vuelve,
con el azul de tu sonrisa a caminar
burlando el odio mensajero de una suerte
que te llevó pero no pudo sepultar la maravilla,
de una semilla en busca de un rayo de luz, vital.
Lejos de Génova
y al sur del horizonte sin sospecharlo,
sin esperarlo,
lanzó su flecha envenenada el viento norte
y, sin saberlo,
te hizo guardián del sol.